
Era imposible comunicarme con el, incluso, era dificíl ayudarlo. Nadie se acercaba debido al olor fétido que emanaba. Todas las noches lo veía acostado en la calle y varias veces dejé monedas o comida a su lado, se convirtió en parte de mi vida diraria. Hoy hace un mes, al pasar de madrugada ya no estaba. En la mañana, la radió comunicó lo sucedido: "Hombre desconocido, al parecer vagabundo, muere de hipotermia en los cruces de las av. Mariano Otero y Patria".
Ya no lo volveré a ver, pero estoy seguro que donde quiera que esté, es mejor que el lugar donde se encontraba.
Descansa en Paz.


